Del mercado a tu mesa

Pescadería Ernesto Prieto: pulpo el marisco totémico de los gallegos

Del pulpo pueden acuñarse varias definiciones. Una, la fría descripción de un molusco cefalópodo con ocho brazos y dos filas de ventosas en cada uno; de un cuerpo blando con un cerebro muy desarrollado y dos grandes ojos que le proporcionan una visión privilegiada. Pero tal vez resulte más sugerente la del periodista y escritor Jorge-Víctor Sueiro  “El pulpo es el marisco totémico de los gallegos; el plato popular que acompaña a las fiestas, las romerías y, a diario, es el socorrido compago para una tapa en el bar, que va tan bien a unas tazas de Ribeiro, tinto mejor, o si no, blanco a gusto”.

Pulpo gallego

Y añadía “non ten ósos, nin espiñas, ni cascas… ¡Todo e carne! ¡e qué carne!”; en la lengua de Rosalía, algo así como “no tienen huesos, ni espinas, ni cáscaras, …todo es carne, ¡y que carne¡” Y no le faltaba razón este amante de la cocina gallega, pues en su carne se percibe el mar, bastante fina, aunque haya de ser vapuleada y luego blanqueada para ser preparada.

Resulta curioso comprobar cómo la tradición pulpeira arraigó lejos de las costas gallegas. La principal razón se encuentra entre los viejos muros del monasterio de Oseira,  donde recibían kilos y kilos con los que los marineros pagaban sus tributos. “En aquellos tiempos, hace dos siglos largos, el pulpo de Galicia se consumía, mejor que fresco, en seco o cecial”, recuerda Jorge-Víctor Sueiro. Como el bacalao o el congrio, era de las pocas alternativas para comer pescado en el interior.

Pulpo gallego

 

Ya sea a la vinagreta  o “a feira”, como siempre se ha tomado en las ferias populares gallegas, acompañado de sal, pimentón y aceite, el pulpo es siempre un elemento festivo. Pero sus opciones se expanden en un universo de sensaciones: estofado, escalfado o simplemente guisado con pequeñas patatas o “cachelos”, o al estilo de Málaga, guisado con garbanzos; en Cataluña, donde asan los pequeños pulpos, o en Japón, los únicos que compiten con nuestro país en el consumo de pulpo, donde entre otras muchas opciones se presenta cocido en trozos, con finas rodajas de pepino y una salsa de jenjibre, vinagre y soja.


Ensalada de carpaccio de pulpo con aceite de pimentón

Ensalada de carpaccio de pulpo

Ingredientes:
Un pulpo pequeño cocido
Lechugas varias (lollo rosso, hoja de roble, escarola, etc…)
1 cabeza de ajos
200 ml. de aceite de oliva
1 cc de pimentón dulce

 

Para el aceite de pimentón, calienta el aceite de oliva en una cazuela. Introduce en el aceite la cabeza de ajos (sin pelar) cortada por la mitad. Una vez los ajos estén dorados, retíralos de la cazuela y apaga el fuego. Añade al aceite la cucharada de pimentón y remueve bien hasta que éste quede bien disuelto en el aceite. Lo reservamos.

Lava las lechugas, escúrrelas bien y trocéalas. Ahora alíñalas con aceite de oliva virgen, unas gotas de vinagre de Jerez y una pizca de sal gruesa.

Con la ayuda de un cuchillo muy afilado, corta los tentáculos del pulpo en rodajas lo más finas posibles y cubre con ellas la base del plato. Rocía el pulpo con el aceite de pimentón.

Sobre el carpaccio de pulpo servimos un bouquet de ensalada aliñada.

Si te gusta el punto picante, sustituye el pimentón dulce por pimentón picante.

Receta de ABCSevilla


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